Muy pronto de mañana y con legañas en los ojos partimos de Normandía no antes si dejarnos una preciosa estampa.
Le Mont Saint Michel es algo que no podíamos dejarnos en el camino. Desde muy lejos sobre el horizonte se divisa la abadía que según te vas acercando cada vez es más impresionante.
Casi más impresionante que la abadía es la cantidad de gente que puede llegar a acumularse como si se tratara de una romería. Avisaros de que el simple hecho de dejar el coche en el único parking que existe te supone 5 euros.
Cruzando Bretaña y de oídas, fuimos a visitar el pueblo de Dinan. La verdad es que poner la oreja de vez en cuando no viene mal ya que fue una agradable sorpresa conocer un típico pueblo medieval bretón. Las calles están ambientadas con músicos, puestos ambulantes, etc. El casco antiguo está muy bien cuidado y con mucho colorido. Justo hemos llegado el día que hay mercado y yo no sé si por esto o por la singularidad de la ciudad hay muchísima gente, pero el bullicio es increíble.