miércoles, 26 de enero de 2011

Un fin de semana en Rio de Janeiro

La oportunidad surgió así, era un fin de semana en Río de Janeiro y no se podía desaprovechar.
El avión partió de Barajas a las 13:00 del viernes, con diez horas y media de vuelo directo hasta Río de Janeiro, sobrevolando marruecos y el sahara (primera fotografía) para cruzar el atlántico hasta Recife y dirección sur por la costa brasileña.
Llegada al Aeropuerto Internacional de Galeão en Río de Janeiro sobre las 21:00, hora local.
Control de pasaportes sin ningún incidente, cuando llegábamos ya a la salida y desde unas ventanillas mujeres voceándonos "taxi, taxi, taxi", son las ventanillas de los Taxis oficiales, decidimos acercarnos y comprobar las tarifas, 90 reales (1€ = 2,2 reales) hasta las playas de Copacabana o Ipanema. Por fin llegamos a la salida y un montón de gente ofreciéndote taxis no legales para llevarte a tu destino por unos 80 reales (son muy pesados), también te ofrecían cambio de divisas a mejor precio que el cambio en la ventanilla del sitio oficial, pasamos de todos ellos y nos dirigimos a cambiar moneda a la ventanilla oficial (por 100€ nos dan 201 reales, muy poco por las tasas que son 9 reales), una vez que tenemos reales preguntamos a un policía por los autobuses y nos indica que allí mismo sale un autobús para Río y que pasa por las playas (8 reales por persona); tickes y al autobús.
Rally por la ciudad de Río, me creo que el autobusero es primo de Felipe Massa; vaya curvas, ¿semáforos? ¿eso que es? si veía el rojo desde muy lejos clavaba los frenos y que no se le pusiera nadie por los lados cuando cambiaba de carril.
Nos damos cuenta de que la gente se acercaba al conductor y le decía donde parar, pasaba de las paradas oficiales y paraba donde le decían; "en lugar ajeno haz lo que vieres" le decimos a un chico muy amable que hablaba castellano que le diga al conductor el nombre del hotel, situado en Copacabana, para que nos pare lo más cerca. En un momento dado, para el autobús, y el conductor nos indica que allí es donde debemos de bajar y que unas calles más arriba se encuentra nuestro hotel, "muito obrigado" y a caminar por las calles de Río.

Pregunta a unos, pregunta a otros, y en unos veinte minutos damos con el hotel, 23:00h. Checking, dejamos los bártulos y a tomarnos algo por el paseo de Copacabana. Cerveza Brahma en las terrazas bonitas 4,50 reales y en las terrazas mas cutres 3,50 reales. Buscamos un poco de marcha y la encontramos en la calle R. Domingos Ferreira cruce con R. Constante Ramos, unas cerves y a la cama.

Segundo día, sábado.
A las ocho en pie; bañador, desayuno-bufet bastante completito en el hotel (nos entraba en el precio) y a visitar las playas de Ipanema y Copacabana. Cambiamos euros en una casa de cambio, aqui mucho mejor, nos dan 220 reales por 100€ y no cobran comisión.
Calor y más calor, bañito y gente intentando venderte de todo (pasminas, colgantes, gafas, relojes, bañadores y hasta peluches, etc.....)
Anda!! un mercadillo de artesanía (situado cerca del Hotel Copacabana Palace), regateando un poco me llevo un lienzo pequeño, pintado a mano, por 10 reales.
Picamos un poco de comida rápida y a esperar al autobús que nos lleve al Pao de Açúcar, para ver el atardecer sobre Río y como se ilumina toda la ciudad.
Informados en el hotel tenemos que coger el autobús Nº 511 (2.50 reales) que pasa por la Av. de Ntra. Sra. de Copacabana. ¡¡50 minutos!! de espera hasta que llega el …… autobús y vienen dos juntos…. Levantamos el brazo para que pare y arriba. Pagamos al cobrador, pasamos por el torno, que por cierto es incomodísimo sobre todo si llevas bultos; casi todos los autobuses llevan un conductor y un cobrador. Avisamos al autobusero de nuestro destino, y cuando llega a la parada vocea el destino para que todos los “guiris” nos enteremos de que es nuestra parada.
Taquillas de Pao de açúcar, 44 reales por barba, puedes pagar con tarjeta incluso hay una señorita por la cola fila con un pasa tarjetas manual y te da las entradas, previo paso de tarjeta claro. Torno, picado de entrada y al 1er teleférico (hay dos teleféricos) que lleva hasta “Morro da Urca”.
Primeras vistas maravillosas de la ciudad de Río de Janeiro, en el horizonte el Cristo Redentor en el cerro del Corcovado perfilándose sobre un cielo azul, debajo el barrio de Botafogo con su playa (Pimentel Duarte), a la derecha el barrio de Flamengo con su correspondiente playa (Eduardo Gomes), Santa Teresa y Río Centro con el aeropuerto de Santos Dumont rodeado de agua.
Tomamos un refrigerio en la terrazita y nueva fila para el segundo teleférico que nos ha de llevar hasta lo más alto del Pau de açúcar.
En la espera observamos la vegetación tropical del entorno, ¡repánpanos! pero que es ese bulto que crece en esa rama....
La persona de delante nos indica que es un fruto comestible que se llama fruta de Jack (Artocarpus heterophyllus. Es una fruta tropical, muy común en el sudeste asiático y en Brasil)
Llegada a lo alto e increibles vistas otra vez de la ciudad; un montón de gente esperando el atardecer e iluminado de la ciudad.
Cámaras por kilos y codazos para acercarte a las barandillas y sacar unas instantaneas.








Después de doscientas mil fotos y otras doscientas mil más, aderezadas con unos cuantos codazos por la posición en la barandilla, parece que el sol está decidido a ocultarse poco a poco por detrás del Cristo Redentor del cerro de Corcovado, y se va haciendo de noche.






Iluminación de la ciudad. Seguimos con las fotos, los codazos.... Buenooo, alguna que otra mirada a las chichas que se contornean por la cima de la montaña, y que parlan en muy variadas lenguas.




Imposible, con tanta gente alguien tiene que salir en medio de alguna foto


Vuelta al teleférico, y a desandar el camino andado (caminante no hay camino, se hace camino al andar).
Buscamos la parada del autobús, el 511 exactamente y de vuelta a Copacabana, pero vuelta de las buenas. Estamos más de 40 minutos dando vueltas por Río, o por la zona de las playas, o por no se donde; la cuestión es que nos veíamos que el autobús paraba y nos mandaban bajarnos en cualquier fabela de Río.
Menos mal que el cobrador nos amenizo el viaje ¡vaya manera de dormir!, la gente lo tenia que despertar para que les cobrara y accionara el botón del torno. Ni con frenazos, ni con acelerones, ni con los baches, ni con nada se despertaba, parecía un muñeco de goma de como se movia sin ni siquiera abrir un ojo (foto del cobrador)
¡Esto ya me suena! Por fin, estamos en la Av. de Ntra. Sra. de Copacabana, pulsamos el botón y el autobús nos deja en la siguiente parada.
Habrá que cenar algo, miramos en varios sitios pero no nos convencen; recordamos que habíamos visto un restaurante cerca del Palace, y su especialidad era el galeto (plato típico. Pollo frito)


Ver mapa más grande
Después de devorar todo lo que nos pusieron (Galeto para dos y bebidas, 44 reales) nos ponemos en marcha, pero mis pies no dan para más, parece que las plantas de los pies se me va a abrir. Listo de mi, me había puesto chanclas.

Tercer y último día, domingo.
Con los pies ardiendo todavía, me despierto con otro espléndido día de verano en el hemisferio sur (hoy me pongo zapatillas).
Vuelta al paseo de la playa de Copacabana, hoy está cerrado al tráfico y muchas familias disfrutan haciendo deporte de todo tipo por ella (bicicleta, patines, monopatines...)
Divisamos un mercadillo en la praça Serze del Correa. Venta de productos de la tierra, mucha fruta, pescados, verdura, ...
Mucha actividad y mucha gente comprando de todo.
La mañana avanza paseando por las calles aledañas a Copacabana e Ipanema.
Comida rápida en una hamburgesería local y vuelta al hotel a recoger las maletas y esperar el autobús publico de vuelta al aeropuerto que para en el paseo de Copacabana en un lugar indeterminado el cual debemos descubir, no nos resulta muy dificil localizar donde para ese autobús, varias personas con maletas y una pregunta "¿Aquí para el autobús para el aeropuerto?"; muchos de los turistas son argentinos y nos dicen que efectivamente.
Bonito viaje hasta el aeropuerto, esta vez de día, por la ciudad de Río de Janeiro; hasta vimos como unos paisanos trasladaban una carroza lista para llevar al sambodromo, que ya faltaba poco para el carnaval de Río.
LLegamos al aeropuerto buscamos el vuelo y vuelta a España; 10h y media hasta que aterrizamos en Barajas a dos bajo cero y nosotros en pantalones cortos.
"Locuras de un fin de semana en otro continente y en otro hemisferio"

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